Grupo de Investigación de la Pesca Artesanal – Escuela de Antropología, Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Chile.

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“Sin pescados, no hay pescadores”. Implicancias de la legislación pesquera en la subsistencia del subsector pesquero artesanal de Pichilemu y el país

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Entrevista realizada a Genaro Guerrero, pescador artesanal y dirigente de la CONDEPP[1].

 Pichilemu, VI región, Chile.

Por Dein Portela Valenzuela[2]

 

La entrevista fue realizada en el trayecto de Pichilemu al de sector de Alto Colorado, específicamente Los Leones, lugar al que se dirige comúnmente Genaro a pescar robalo.

El reportaje trata de temas de índole particular en relación al caso de Pichilemu, y general, en torno a la situación de la pesca artesanal a nivel nacional. Da cuenta de las pesquerías que se extraen y extraían, la situación actual de las AMERB’s y el anterior sistema de parcelas, el terremoto y las condiciones de trabajo de los pescadores artesanales, entre otros que se desarrollan a continuación.

¿Podría darnos una visión global de la situación de la pesca en Pichilemu?

La pesca en términos generales, la pesca de peces, no sólo en Pichilemu, sino que a nivel nacional está en un estado crítico porque ya prácticamente no quedan recursos, entonces hay muchas pesquerías que están absolutamente colapsadas o están al borde del colapso, ya prácticamente no quedan pesquerías sanas, porque la única pesquería sana que quedaba, que era la sardina y la anchoa, y esto en tres años, entró también en estado crítico, porque la biomasa existente no alcanza a superar el millón de toneladas, para mantener una pesquería sustentable no puedes capturar más del 10% de la biomasa que tienes. Entonces la pesca y en realidad, o sea, el mar nuestro, sobre todo las especies pelágicas son migratorias, independiente de que aquí en la región haya poca presencia de pesca industrial, entre comillas, porque las naves industriales de la V, de la VIII regiones vienen a pescar igual acá, entonces no escapa a la realidad nacional que está en un estado crítico de los recursos.

Ahora, en el contexto de las algas, que en realidad es lo único que va sustentando, el asunto es cuánto tiempo más va a estar sustentando la actividad pesquero artesanal, con el nivel de presión al que están siendo sometidas, especialmente por los precios que tienen las algas, y la demanda internacional, entonces es una interrogante y una inquietud bastante seria para los que verdaderamente vivimos de la pesca y queremos seguir viviendo de ella, esa es una realidad que como te digo es un fenómeno a nivel nacional.

En Pichilemu, la merluza común (Merluccius gayi gayi) es lo que se está sacando, robalo (Eleginops maclovinus), los que pillamos robalo así como yo con línea de mano y eso, nada más que eso porque no hay más.

Antes se sacaba harta corvina. Pesca de subsistencia, porque no puedes hablar de volumen por ejemplo para exportar, sí sale para el mercado interno, llevo el robalo para Santiago a veces, pero son volúmenes pequeños. Y lo otro es que por ejemplo que el robalo, afortunadamente ahora han aprendido a comerlo porque antes era poca la gente que lo conocía, el robalo es una carne de primerísima calidad, pero la gente no lo conocía, ahora lo está conociendo, porque ya las especies tradicionales que se consumían, como era la corvina, que era zona de mucha corvina, ahora prácticamente nadie la ve, la corvina prácticamente desapareció, sencillamente desapareció, y es por la sobreexplotación industrial, porque de alguna manera, la excusa de la pesca industrial es que quieren responsabilizar también en cierta forma a nosotros de lo que ha pasado pero la pesca artesanal nunca ha sido responsable de la extinción de ninguna de las especies que están en este momento prácticamente al borde de desaparecer definitivamente.

Y en cuanto a algas ¿qué se saca aquí en Pichilemu?

Aquí el alga que se saca, que sustenta la actividad en este momento es el cochayuyo (Durviullaea antarctica), se sacan huiro negro (Lessonia nigrescens.), que también se están explotando que antes no se explotaban, por lo mismo, por la carencia de pesca propiamente tal, de peces, se están explotando las lessonias, luga (Gigartina skottebergii), la chasca (Gelidium rex), el pelillo (Gracilaria spp), esas son las cosas que están sustentando la pesca, pero ya la chasca también hay mucho menos volumen que años atrás porque por el terremoto generó que en gran parte del litoral de la VI Región, la costa se levantó, se levantó como dos metros y en otras partes más, entonces eso significa que las praderas de algas prácticamente desaparecieran porque al levantarse la costa dos metros habían partes que estaban bajo el agua y ahora están dos metros sobre el agua, entonces desapareció más del 75% de las praderas de algas de los sectores donde la plataforma continental está por encima de la plataforma marina, porque hay partes donde está por encima y hay partes que está por debajo. Donde la plataforma marina está por debajo de la continental, ahí fue donde quedó la embarrada. Y es un fenómeno que también a su tiempo en la Subsecretaría de Pesca como Consejero Regional de Pesca yo lo denuncié pero nadie se hizo cargo de ella, es importante que se hubiese levantado información para que por lo menos ante la ocurrencia de grandes terremotos que van a seguir habiendo, en nuestro país se sepa lo que va a suceder, o sea, de qué manera eso afecta también a los recursos pesqueros y como te digo nadie hasta el día de hoy se ha hecho cargo de ese fenómeno.

Entonces todo eso ha llevado que la situación del sector pesquero artesanal vaya empeorando.

¿Y en cuanto a mariscos aquí en Pichilemu?

Mariscos bueno, afortunadamente la costa chilena es una costa muy rica, una biodiversidad muy grande, pero lamentablemente, en este caso la institucionalidad, hablemos de SERNAPESCA, la misma Armada de Chile, no tienen los instrumentos ni los elementos para ejercer y aplicar la ley. La ley es vulnerada constantemente, los recursos pesqueros son sobreexplotados de manera irracional, al margen de la ley, entonces eso ha generado también que no haya lo que tendría que haber.

Aquí se sacan locos (Concholepas concholepas), erizos (Loxechinus albus), lapas (Fissurella máxima), y lapas existen a lo menos unas 10 a 12 variedades, mucho más de lo que hay en el resto del país por las condiciones de la costa, porque nosotros afortunadamente tenemos una costa de mar de mucha rompiente, muy expuesta lo que también es una desventaja para trabajar, pero es una ventaja desde el punto de vista de la biodiversidad y de la riqueza de las aguas, entonces es prácticamente lo que ha impedido que las especies se exterminen, porque si no fuese el mar tan bravo, ya no habría nada.

Tienes una biodiversidad absolutamente distintas a las costas que son mansas y que son más profundas, porque es una costa muy expuesta donde se mueven millones y millones de toneladas de sedimentos de arena y se embanca, eso después de un tiempo significa un  enjambre de vida porque al tener el sustrato limpio y tienes las condiciones propicias para la fijación de larvas de todo tipo de crustáceos, de moluscos y bivalvos y todo eso. Esas son las ventajas que tiene la costa nuestra y eso yo creo que es una de las grandes riquezas también de la costa nuestra.

[El funcionamiento de las parcelas]

Entonces, además lo otro que ha permitido aquí en la región la sustentabilidad y que sigamos viviendo de los recursos pesqueros es el manejo que nos autoimpusimos, porque nosotros que hacemos manejos de praderas de algas, nosotros la institucionalizamos en el año 80’, existen datos bibliográficos que aquí se hacen manejos dentro de la región, creo que en ninguna parte del mundo hasta ahora conocida se hacía manejo antes que acá, por ejemplo aquí tienes en la VI Región datos bibliográficos de 60 – 70 años de manejo de praderas de algas y eso es lo que nos ha permitido vivir de las algas. Nosotros nos auto-regulamos, nosotros nos respetamos, cosa que la institucionalidad en torno de las Áreas de Manejo no ha logrado, no pudo prácticamente garantizar el cumplimiento de la normativa pesquera a través de las Áreas de Manejo porque no tienen los elemento ni técnicos ni humanos para regular el sistema que ellos mismo crearon.

¿Qué tendrían que regular?

El cumplimiento de la normativa, por ejemplo, el respeto de las áreas donde se hace,  entrecomillas manejo, y que verdaderamente se respete y que no se roben lo que algunos pescadores con sacrificio cuidan. Entonces cuando llegan los que van a robar, los que van a sacar productos en veda nadie los fiscaliza y nadie aplica el cumplimiento de la ley

Alto Colorado fue la primera área de manejo que tuvimos aquí en la región nosotros.

Esos son los vicios que tiene de lo que yo te hablo, por ejemplo, nosotros, con lo que nosotros, en ese tiempo yo era el presidente de la organización de pescadores que había y nosotros la institucionalizamos el año 82’, el cuidado y el respeto de las parcelas, y que perdura hasta el día de hoy, y lo único que ha dado resultado y te garantiza una eficiencia máxima y absoluta de la producción de algas pero ese es un acuerdo mutuo en este caso entre los usuarios donde la institucionalidad mira desde afuera no más lo que nosotros institucionalizamos y ellos… porque las áreas de manejo, no es arrogancia ni ser petulante, las áreas de manejo precisamente fue una copia, pero una muy mala copia de lo que nosotros teníamos aquí en la VI Región.

¿Y cómo funcionaban las parcelas? O ¿Cómo funcionan?

Por respeto, por acuerdo, o sea, nosotros hacíamos las parcelas y fulano de tal sabía de quien era la parcela y nadie se metía en la parcela del otro.

Si en el fondo convirtieron eso en un negocio para los organismos técnicos, porque los organismos técnicos llámese universidades, ONG’s que tenían afinidad con los recursos pesqueros, o sea, con el mar, hacían, se adjudicaban los famosos seguimientos, pero los que se tenían que meter al agua eran los propios pescadores, ellos se dedicaban a certificar lo que los pescadores veían y la plata la cobraban los organismos técnicos sin meterse al agua. En este caso la institucionalidad no fue capaz de dar respuesta al modelo que ellos implementaron.

Las Áreas de Manejo desde el punto de vista social y económico son insustentables, son una buena medida de administración pesquera en la medida que te permite la preservación de los recursos y la mantención de los mismos en el tiempo, pero no se hacen sustentables desde el punto de vista social y económico, cuando tú quieres sustentarla solamente en tres recursos que eran los objetivos de las Área de Manejo y donde lo sigue siendo en muchas partes del país que es la lapa, el loco y el erizo, y es porque el mismo loco, el auge del loco en el mercado internacional se produce cuando vino el colapso de los abalones, tanto en México, California, Estados Unidos, en el Golfo de México y en Japón, entonces cuando se produce el colapso del abalón, el mercado que tenía el abalón, lo sustituyen con el loco, pero después se recupera el abalón, y, por lo mismo, recupera el nicho del mercado y el loco deja de tener la demanda que tenía en los mercados internacionales, entonces ya los precios por lo mismo bajan en un 50, 60%. En cambio las algas van a tener una demanda creciente. Normalmente piensan que las algas, las mismas lessonias, se ocupan  para hacer alimento para los animales, las lessonias se ocupan como preservante para los alimentos de consumo humano, se saca el alginato que es el principal componente para preservar los alimentos, mientras haya fabricación de alimentos va haber demanda de algas porque las algas son lo único científicamente comprobado, son los únicos preservantes que no te traen efectos secundarios, no producen cáncer porque los preservantes químicos traen consecuencias nefastas para el ser humano que es el cáncer, pero como te digo esos son muy pocos yo he visto profesores, por ejemplo, en la enseñanza básica donde los niños preguntan que para qué se ocupan las algas, para hacerle alimentos a los animales.

¿Cómo están funcionando ahora estos lugares como Alto Colorado donde ya no resultó el Área de Manejo?

Siguen funcionando como funcionaban antes que se convirtieran en Área de Manejo, o sea, bajo el sistema que teníamos nosotros, bajo el sistema de parcelas.

Alto Colorado se desafectó como hace cinco años atrás y la de las Quiscas, Los Huasos también las desafectaron, porque también estuvo funcionando, porque también pasaba lo mismo, si la tónica aquí, la institucionalidad no responde al cumplimiento de la norma, no son capaz de aplicar el cumplimiento de la norma porque es un sistema que no funciona, porque el que va a robar, roba y nadie lo sanciona.

¿La vigilancia corría por los mismos sindicatos?

Pero cuando se denunciaban concretamente por la misma organización, tampoco la institucionalidad era capaz de sancionar.

Hay universidades que están interesadas en el tema pero no han profundizado en un tema esencial, porque de afuera tienen una visión pero las cosas son muy distintas adentro, porque nadie se ha preocupado. Hay un fenómeno que nadie ha querido entender y nadie lo ha querido estudiar, porque lo que les enseñan en la universidad es lo que está en los textos, en los libros, pero esos libros no tienen investigación de campo prácticamente, la enseñanza que les dan a ustedes no tiene investigación de campo, para que esa enseñanza tenga validez tienen que llevarlos a terreno, tienen que familiarizarse con los recursos a ver lo que verdaderamente ocurre en el medioambiente. Porque por ejemplo, nadie se ha puesto a pensar que si yo me pongo a cuidar un  sector donde viven en forma natural, por control de la naturaleza, mil bichos y yo voy a tener por el manejo que entrecomillas que te digo que yo hago, voy a aplicar, voy a matar los 10 mil porque se van a morir del hambre, entonces nadie se ha preocupado de estudiar eso. Hay una… o sea, si yo tengo una hectárea de terreno donde puedo criar dos vacas y vengo se me ocurre tener 10 vacas, van a morirse las 10 vacas del hambre. Entonces con el caso de los locos ha pasado lo mismo, la calidad de los locos ha disminuido de tal forma que han terminado siendo prácticamente puras conchas.

Entonces cómo debiesen funcionar para que sean rentables o encontrar un mecanismo,  una fórmula de proteger el recurso.

 Si estamos hablando que la pesca es uno de los negocios más rentables de Chile, está dentro de los cinco negocios más rentables, entonces lo mínimo que tendría que haber ya que no hay un Ministerio del Mar, existe una Subsecretaría, implementar esa subsecretaría y un Servicio Nacional de Pesca con los medios técnicos y humanos necesarios para que se aplique verdaderamente un cumplimiento de la norma. Porque si yo creo un fenómeno, y no soy capaz de demostrar que ese fenómeno va a funcionar y que verdaderamente funcione, cumpla con los objetivos para lo que fue creado, incluso entonces la cuestión sencillamente no sirve, entonces lo que falta es un poco de honestidad, donde se reconozca que el sistema creado por la institucionalidad fue un fracaso, que no sirve. Nadie puede discutir que lo que nosotros implementamos hace más de 30 años es un éxito rotundo en el caso de las algas, si lo que quieren es replicar por lo menos que garanticen que aquellos que se van a  involucrar en el sistema van a tener un mínimo de garantía, de que no van a perder el tiempo cuidando y trabajando, invirtiendo.

¿Les permitían sacar la matrícula de pescadores?

Claro, si ahora la matrícula de recolector de orilla, cualquier tipo que vaya a un servicio público y llegue y diga que quiere tener… quien quiera tener matrícula de recolector de orilla, el tipo va y saca, y le dan la inscripción como recolector de orilla y está listo y puede trabajar en el mar. Entonces como te digo esa es la contradicción porque si yo no tengo recurso cómo yo voy a aplicarle más esfuerzo y voy a incrementar el esfuerzo cuando no hay recursos. Entonces como te digo, la política era crear un millón de empleos, porque la lógica es que quien tenga una matrícula está ocupado, o sea, quien esté inscrito como recolector de orilla, como pescador artesanal, como sea, está ocupado, entonces puede decir ya, yo creé un millón de empleos, esa es la premisa.

Reflexiones finales

Quizá las palabras de Genaro Guerrero para muchos no sean gran novedad, muchos profesionales dedicados a temas relacionados con el mar y las sociedades costeras dan cuenta de las situaciones que se  plantean en el presente, pero cuando es desde los propios pescadores y sus dirigentes, y vemos que el discurso se repite poniendo las alarmas ante un modelo que les desfavorece, indicando reiterativamente que las decisiones deben ser tomadas en conjunto, partiendo de la reflexión ante los problemas que aquejan a unos y a otros (Estado y subsectores artesanal e industrial), es preciso que recojamos y atendamos. No es menor que los recursos disminuyan hasta índices más que preocupantes, dando cuenta de la posible extinción de determinadas especies, y ello se condice con lo que pasa en diferentes localidades y regiones del país. Es el caso de la corvina, de la cual nos habla Genaro. Asimismo, de un modelo que entra en conflicto, en este caso las AMERB’s v/s las Parcelas, cabe preguntarnos si efectivamente el sistema de AMERB’s es una mala copia de las parcelas, o si pueden complementarse o aprender la una de la otra. Situaciones de contingencia,  donde la participación en las políticas, y el aporte que hacen y debiesen hacer las universidades es clave también en el desarrollo del subsector pesquero artesanal. En definitiva, preguntas atingentes y desafíos latentes que el año que recién parte serán más que recurrentes en la agenda nacional. No todo es cuesta abajo y parece ser que sin peces siguen subsistiendo los pescadores quienes recurren a prácticas de antaño como el uso y acuerdo de trabajo en parcelas y la extracción de algas.

Referencias

Servicio Nacional de Pesca. Glosario de términos de uso frecuente en el sector pesquero. Tercera edición. 2008.


[1] Consejo Nacional por la Defensa del Patrimonio Pesquero.

[2]Antropólogo Social, UAHC. Etnógrafo GIPART Proyecto NTI “Estudio comparativo de la trayectoria en la implementación de Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) en la IV, V y VI región. 2006-2013”

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Conversatorio sobre AMERB´s en la Escuela de Antropología

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Una interesante actividad se llevó a cabo el día 20 de Diciembre del 2013 en la Sala Paulo Freire de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. El evento, que se denominó “AMERB: Aspectos sociales y territoriales en la costa central de Chile”, reunió a los integrantes del Grupo de Investigación de la Pesca Artesanal, GIPART, junto a profesores de la Escuela de Antropología, para conversar con la Dra. Gloria Gallardo F. Phd. en Sociología de la Universidad de Uppsala, Suecia, y experta en materia pesquera artesanal y sus aspectos organizacionales y administrativos en torno a la figura de las Áreas de Manejo y Explotación de los Recursos Bentónicos, AMERB.

En su exposición, Gloria Gallardo señaló que “las Áreas de Manejo se iniciaron a finales de los años 90, sustituyendo ese sistema en todo Chile en que  (los pescadores) andaban de un lado para otro, y se impone un nuevo sistema al que se conoce internacionalmente como Territorial Use Rights in Fisheries (TURF).

Por otro lado, la Dra. Gallardo expuso sobre su reciente trabajo realizado en la costa central de Chile, particularmente en las caletas de Huentelauquen y Guayacan, las dos ubicadas en la Región de Coquimbo. Ambas caletas, una rural y otra de carácter urbano, se enfrentan a diversas problemáticas asociadas al manejo de sus espacios costeros, y la Dra. Gallardo junto a un equipo de investigación multidisciplinario de la Universidad Católica del Norte han realizado un trabajo permanente y participativo en conjunto con los pescadores artesanales de estos territorios.

En este contexto, señaló que “evaluar el suceso o fracaso de las Áreas de Manejo es como un poquito apurado, o sea, en vez de generalizar deberíamos hacer un muestreo más esquemático de lo que realmente está pasando y hacer un catastro, de ahí recién se podría generalizar. En vez de generalizar un suceso en base a uno o tres casos que les esté yendo bien.”

Por otro lado, la Dra. Gallardo apuntó a la importancia de acercar las Ciencias Sociales a las Ciencias del Mar, y poner en diálogo el conocimiento tanto sobre las poblaciones costeras como también sobre el manejo de los recursos. Al respecto señaló sobre la necesidad de “elaborar temas comunes, donde hay acuerdos desde un principio sobre que se va a estudiar y sobre qué marcos teóricos y  qué bases epistemológicas y ontológicas, porque ahí diría hay un gran problema. Entonces partiendo de ese tablero, claro, yo creo que se puede avanzar. Y es necesario trabajar de forma muy intima, muy íntima en el campo, en el lugar de trabajo, en el estudio empírico, porque así se aprende y se discute mucho. Es de largo plazo, toma tiempo”

GIPART en tanto, compartió con la Dra. Gallardo algunas reflexiones surgidas del proyecto “Estudio comparativo de la trayectoria en la implementación de Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) en la IV, V y VI región. 2006-2013”, el cual se encuentra en su etapa final de ejecución, apuntando a la heterogeneidad en los territorios costeros de Chile central.

Compartimos algunas fotografías de la actividad:


De la Macha por abundancia al Huiro por compromiso

ImagePor Cristian Morales Pérez[1]

En este reportaje se presenta brevemente la visión de un ex dirigente de la pesca artesanal, miembro del “Sindicato de pescadores caleta de Ventanas[2], en torno al origen y devenir de tal organización. Se destacan distintos hitos, cardinales en su historia, estos son; a) La época de abundancia de la Macha (Mesodesma donacium) y su posterior disminución  b) La migración por los recursos y lo que  se califica como el momento en que inventaron –localmente – el concepto (no el termino) de “Áreas de Manejo” c) El robo, la contaminación y la desunión como las grandes problemáticas actuales y d) El mercado del Huiro (Lessonia trabeculata y Lessonia nigrescens) como la actual opción para trabajar el Mar.

¿Como que fue que partió la idea de organizarse?

Bueno, hablando del principio, todo partió con la Macha, eso es lo que nos junto, todos acá sacábamos la Macha, se sacaban sacos y sacos, la gente hacia competencias, cuando empezaron a comprarla por mayor es que nos empezamos a organizar, pero así por cuadrillas no mas, no había sindicato ni nada, en ese tiempo éramos  hambrientos, sacábamos todo lo que se podía, había harto así que no nos urgíamos, eran los mas viejos, viejitos que son ahora, quedan unos pocos, los que cuidaban la macha, ellos tenían su lugar y ponían banderines por las zonas, e iban sacando en un lugar y después en otro, así cuidaban y nunca se les acababa, pero después cuando empezó a escasear nadie respetaba nada y así fue que la macha se acabo, era como el año 79´, y teníamos los compradores esperando.

 ¿Pero en ese tiempo ya estaban organizados en el sindicato?

No, no, pero para allá voy. Cuando se acabo la macha empezamos a migrar buscándola, primero nos fuimos a Pullaye, en la cuarta región, después nos fuimos devolviendo, para la quinta región, estuvimos en Maitencillo, Horcones, Ritoque, donde íbamos veíamos que después de un tiempo corto la Macha se empezaba a agotar, ahí nos dimos cuenta que teníamos que cuidarla, finalmente llegamos de vuelta a Ventanas como el año 85, el 86 creamos el sindicato, pero con otra mente ya, la mente de cuidar los recursos. Tal cual como cuidaban los viejos con sus banderines, nosotros empezamos a regularlos, primero con cuotas que nosotros mismos organizábamos y nos poníamos y después cuidando las zonas marinas, si nosotros fuimos los que inventamos las áreas de manejo.

 ¿Cómo es eso?

Así como le estoy diciendo, nosotros ya cuando estábamos en el norte, empezamos con la idea, que había que regularse, que había que cuidar el espacio marino para que no se acabaran los recursos, siempre se dice que fue un caballero Castilla el que invento las áreas de manejo, pero nosotros ya desde ese tiempo y desde la experiencia, teníamos la misma idea, sabíamos que eso era lo que había que hacer, acá en Ventanas nosotros nos citamos con el SERNAPESCA, con los marinos, y hasta al arzobispado de Valparaíso le pedimos apoyo para que nos entregaran  un zona para cuidar, para proteger los recursos. Al principio nosotros mismo nos poníamos cuotas y protegíamos la áreas donde sabíamos que se reproducía el recurso, años después esto se concreto con el área de manejo del sindicato, pero la protección de la zona y el sistema de cuotas era algo que veníamos aplicando ya hace un par de años.

¿Y sirvió?

Un rato, pero poco, es que acá las autoridades se dieron cuenta muy tarde, nosotros que no somos expertos captamos antes por donde iba la solución, pero cuando empezamos a cuidar ya no se podía hacer mucho. Al final el que cuidáramos ciertas zonas para que se recuperaran los recursos -las machas y el loco- para lo único que sirvió fue para que vinieran buzos de otras zonas y nos robaran.

 ¿Cómo es eso del robo?

Bueno es uno de los grandes problemas de la región, acá son conocidos los buzos que se dedican a robar, se acostumbraron sacando loco negro cuando estaba en veda y ahora son los mismos que roban en las áreas de manejo. Son unos depredadores, roban de noche y ni se sienten, por que bucean a pulmón, de todas formas nosotros los hemos pillado. En los Marinos, en SERNAPESCA, en Carabineros, en todos lados saben quieres son, les pasan un multa, a lo mas les quitan los trajes, pero lo siguen haciendo, no hay caso con eso, es algo que esta metido en la cultura.

¿Pero antes que existieran las áreas de manejo era robo que sacaran recursos de esas zonas?

Bueno no técnicamente, uno podía sacar de donde quisiera y la verdad es que estos tipos siempre se han movido por toda la zona, pero lo que si hacían, como le explicaba, es que sacaban loco negro, cuando estaba en veda, y eso es al final un robo, un robo a todos los chilenos, y eso es por ser hambrientos, no preocuparse por el mañana.

¿Y siguen robando?

Bueno hasta lo que pueden, lo poco que va quedando, que es la nada y mas encima contaminado. Por que ese es el otro gran problema acá pues, basta con observarlo; la contaminación.

¿Cómo les afecta la contaminación de la industria?

La industria nos afecta en todo sentido, nos tiene sin recursos, y los pocos recursos que quedan no se pueden comercializar por el alto nivel de metales pesados, acá se llena de carbón la playa, hay veces que vienen unos pseudos expertos y te tratan de vender la pomada que son procesos naturales, claro que hay corrientes y cambios que afectan a los recursos, eso siempre ha pasado y puede ser que ahora estemos pasando por uno de esos momentos, pero que te vengan a decir que dentro del mar hay un yacimiento de carbón y que por eso la playa se pone negra, me parece una falta de respeto, nosotros somos buzos, conocemos el fondo y jamás ha habido carbón.

¿Me decía que la industria les afecta en todo sentido, de que otra manera les afecta?

Nos tiene desunidos, pues hoy el sindicato se divide entre quienes  quieren seguir trabajando el Mar y quieres decididamente quieren trabajar para la empresa, ya sea en las instalaciones de la industria, pintando o haciendo buceo industrial, entonces estos están en contra de  los que quieren luchar contra la empresa, de los que quieren indemnización por la contaminación. Es un conflicto que ya se ha hecho cotidiano acá en Ventanas.

¿Y si la contaminación afecta los recurso y además están desunidos, que es lo que hace que sigan manteniendo el sindicato, que mantengan el Área de manejo?

Buena pregunta, no se si podré contestarle. Mire  con lo poco que se gana en el área alcanza para mantener la sede, pagar cuentas y esas cosas, no más. Si dejamos el sindicato perdemos la sede también, que es un comodato que se le entrego al sindicato y la sede nos deja hartos beneficios, se arrienda, se hacen bingos, las fiestas de Navidad, etc. Yo creo que esa es una de las principales razones.

¿Y usted sigue trabajando la Mar?

Yo no puedo dejar de trabajar la Mar, por eso ahora estoy en Huiro, nunca pensé que iba a terminar trabajando el Huiro,  tengo que levantarme a las 4 de la mañana, la plata que se gana no es tanta, pero no hay nada como trabajar en el Mar, me des-estresa,  me relaja, esta en mi entrañas, es como que uno tuviera un compromiso de por vida con la Mar ¿Me entiende?,  yo estoy acostumbrado a trabajar en la Mar y me voy a morir en siendo pescador.

Comentarios Finales:

En la entrevista se presentan una serie de hitos expuestos desde la perspectiva local, pero que nos dan luces de procesos que superan lo local. La abundancia asociada a los recursos en los tiempos antiguos, la necesidades de generar sistemas de protección de los recursos que surgen a nivel local, los actuales conflictos entre sociedades costeras y la industria, producto de la contaminación del Mar y sus recursos entre otros. En la investigación de la consultora Pudelpe (2008) dirigida por Manira Matamala, sobre la administración del recurso macha en la región de los lagos se refieren a otras experiencias locales, dentro de estas las acontecidas en la región de Valparaíso y específicamente en las localidades de Ventanas, Quintero y Horcones, el estudio se relata la misma historia – o una muy similar –  que nos cuenta el dirigente entrevistado, haciendo énfasis en las medidas de autorregulación; cuotas auto-impuestas y cuidando zonas marinas, aplicadas por los propios pescadores.[3] También cabe destacar la visión que tienen este pescador, y otros según asevera, que son ellos los inventores de las áreas de manejo, desde nuestra perspectiva no tiene mayor sentido tratar de descubrir si esto es un hecho real o no, sino mas bien cabe destacar que lo que se esta mencionado es la fundación local de una idea; la de cuidar los recursos con cuotas y protección de áreas marinas, en este sentido la investigación de Wolfang Stotz (1997) en torno a las primeras experiencias en áreas de manejo, desde la acción local de pescadores artesanales de la IV región dedicados al loco, bien podría tener un paralelo con los macheros de esta zona de la quinta región. Ahora bien, sobre esto último, por el momento tenemos más preguntas que certezas.

Bibliografía

* Consultora Pudelpe. “Bases Biológicas Para La Administración Del Recurso Macha En La X Región” Informe Final. Proyecto Fip N° 2006-26. Octubre 2008.

* Stotz ,Wolfgang. “Las Áreas De Manejo En La Ley De Pesca Y Acuicultura: Primeras Experiencias. Evaluación De La Utilidad De Esta Herramienta Para El Recurso Loco”. Facultad De Ciencias Del Mar, Universidad Católica Del Norte. Sestud. Oceanol. 16: 67-86 1997.


[1]  Antropólogo, UAHC. Etnógrafo GIPART Proyecto NTI “Estudio comparativo de la

trayectoria en la implementación de Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) en la IV, V y VI región. 2006-2013”

[2] Cabe aclarar que la entrevista es realizada a un ex dirigente, pero en la misma participaron otros miembros del sindicato, en los cuales el entrevistado se apoyo para corroborar o discutir sobre la información entregada.

[3] Cabe destacar que el estudio de la consultora  Pudelpe rescata esta información en torno a los macheros de la V región de una investigación realizada por Potocnjack y Ariz  realizada el año 1992. No pudimos acceder a esta ultima, por esto ocupamos las referencias de la consultora


Cambios en Caleta Talquilla

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Por Galo Luna Penna[1]

 

Talquilla, es un asentamiento semipermanente perteneciente al borde costero de la comuna de Ovalle, Provincia de Limarí. Se encuentra emplazada en el sector de Talca, conocido por el yacimiento minero de oro El Mineral de Talca. No existe mayor información oficial sobre la Caleta, salvo la que indica que pertenece al listado de localidades aisladas donde se señala que no cuenta con los servicios básicos de electricidad, alcantarillado, agua potable y cuya población es indeterminada[2].

Ovalle, que con sus 106.000 habitantes ostenta el lugar de capital provincial, debe su origen a los más de 120 poblados que conforman su territorio rural, que desde tiempos ancestrales constituían una carretera de intercambios productivos y culturales de montaña a mar. Sin embargo el crecimiento agresivo del retail, nicho de consumo para los remanentes que escurren por goteo de la actividad capitalista frutícola y minera, ha concentrado la población como un hoyo negro de atracción de población migrante provincial. En una comuna donde el futuro hídrico es incierto, el progreso ha sido un beneficio custodiado con recelo por la urbe. El renovado imaginario territorial de la comuna, ha borrado de sus mapas físicos y políticos a una serie de poblados y asentamientos que contienen un patrimonio histórico importante y hoy resisten para no ser borrados de la realidad empírica. Talquilla es uno de ellos.

En Talquilla, una de las estrategias de resistencia en la persistencia ha sido el fortalecimiento de la organización social. En mi primera visita a Talquilla en 2006, la principal organización, el Sindicato Independiente de Pescadores Artesanales y Buzos Mariscadores de Talquilla, estaba siendo dirigida por un grupo de jóvenes principiantes en labores dirigenciales. Lo que parecía ser una inminente renovación, a punta de proyectos innovadores, tuvo un giro inesperado. En mi regreso a Talquilla en 2013, me encuentro con una nueva directiva, compuesta por ex dirigentes. Sin saberlo, aquella joven directiva de 2006 era de “repuesto”, dado que quien había ejercido el cargo de presidente del sindicato durante un período significativo, había sido una víctima más del “mal de presión”. Inhabilitado para desempeñar sus actividades ordinarias como buzo, la organización respetó sus cuotas correspondientes a la extracción de los recursos del Área de Manejo y una vez recuperado, luego de un largo trabajo, retornó a hacerse cargo de la organización, motivado principalmente por la “deuda” con la solidaridad mostrada por sus pares.

Una vez asumido como presidente del Sindicato, don José Gómez y su directiva comenzaron el desarrollo de una serie de actividades y medidas que permitieron generar transformaciones las que, a largo plazo, pudiesen convertirse en estrategias de persistencia económica, cultural y territorial.

La primera de las acciones se dirigió a generar identidad en la organización social. Existía un grupo de personas que pertenecían al sindicato y ejercían derechos sobre los recursos del área de manejo, sin residir ni tener vínculos con la caleta, sino que “aparecían” una vez al año para la extracción.

Claro, lo que pasaba es que acá había socios del área que pertenecían al sindicato que venían para la extracción nada más, después se iban. Si incluso venía gente que estaba radicada en el norte, trabajando en las minas (José Gómez, presidente del sindicato).

Dado esto, se determinó por decisión mayoritaria de los miembros, que la residencia en el lugar sería un requisito excluyente para la pertenencia a la organización. Actualmente, el sindicato está conformado por 25 socios, de los cuales 2 residen todo el año y el resto posee cada uno una vivienda semi-permanente en la caleta, cifra muy distante a los 65 miembros que dieron origen al sindicato en 1991.

El conjunto de casas se encuentra levantado en terrenos que pertenecen al empresario Orlando Chacras, propietario del proyecto inmobiliario parcelas de Talinay, quién hasta el momento no ha manifestado intenciones de expulsar a los pescadores de los terrenos. Adelantándose a un posible conflicto y a modo de “marcar” territorio, los socios del sindicato realizaron un cierre perimetral que fija los deslindes de la caleta, con un portón de acceso que controla el ingreso. Este límite no sólo genera una pertenencia de la porción de tierra en cuestión, sino que también es un mecanismo de control identitario, ya que para pertenecer a la Caleta la persona debe construir la vivienda al interior del límite, de lo contrario no será considerado como parte de Talquilla. Este elemento ha sido unificador al mismo tiempo que diferenciador del resto de los asentamientos que conforman el territorio ya mencionado.

Uno de los mayores cambios visibles en el asentamiento es la modificación que se realizó en la playa. Ante la dificultad de la salida y embarque de los botes, el sindicato contrató maquinaria pesada para la realización de un malecón que hoy facilita la salida y el retorno al mar. Esto cambió completamente el ordenamiento y distribución de la caleta, pasando de ser una playa abierta y con edificaciones distribuidas en amplitud, a una bahía recreada con sus viviendas concentradas alrededor. Este es un acto no menor cuando se toma en cuenta que de los 25 socios del sindicato sólo 6 cuentan con embarcaciones.

La conectividad entre Talquilla y la capital comunal era un punto crítico en 2006, al igual que para la mayoría de los poblados rurales aislados de la Comuna, al no existir locomoción pública. Esta situación se subsanó con la postulación a un fondo del Estado para contar con un subsidio para el funcionamiento de un recorrido rural que traslada a los buzos y recolectores desde Talquilla a Ovalle los días viernes y lunes. Con un valor de mil pesos por persona, los flujos de personas se han intensificado en comparación a años anteriores beneficiando la continuidad de gente en la Caleta, ya que se han adaptado a los tiempos del transporte permaneciendo de lunes a viernes en la playa.

Hoy, el sindicato se encuentra próximo a concretar uno de sus mayores anhelos: contar con un camión propio para la venta de los recursos. Este proyecto, de una larga planificación marcada por avances y retrocesos, finalmente fue aprobado y en el mes de diciembre, los “Talquillanos” iniciarán un proceso de transformación interna que les permitirá entre otras cosas la venta directa y sin intermediarios. Adosado a esto, desde hace dos meses, la organización tiene en arriendo tres hectáreas de terreno donde se proyecta la instalación de una planta “chipiadora” de Huiro que permitirá la venta directa del recurso procesado. La adquisición de estos nuevos medios de producción y distribución, sumado a la venta directa de productos, obligan a la organización a redefinir algunos procesos como la posible transformación de sindicato a cooperativa.

Los cambios experimentados en Talquilla, en el corto plazo, que aquí se han detallado, han fortalecido a la organización social en su rol transformador. Sus acciones han ayudado a consolidar el asentamiento humano que cada vez es menos semipermanente, afianzando el arraigo con el lugar y los vínculos sociales, relevando la solidaridad y el bien común. Este promisorio futuro está condicionado a la capacidad que tenga la organización de minimizar los riesgos y superar las dificultades tanto internas como externas, como la resistencia al cambio y la competencia en el comercio del alga, controlado, por ahora, por los intermediarios.

 

 


[1] Magister en Antropología, Universidad Laval.  Antropólogo UAHC. Investigador GIPART.

[2] Información proporcionada por SECPLAN Municipalidad de Ovalle.


Los pescadores artesanales y el megapuerto de San Antonio, Chile. Etnografía urbana sobre una relación inevitable.

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Por Álvaro Retamales[1]

Introducción

El puerto de San Antonio es el principal puerto de Chile. La gran mayoría de las mercancías que entran y salen del país lo hacen por esta vía, constituyendo el principal motor de la economía nacional y una de los principales del cono sur de Sudamérica. La realidad actual de la ciudad-puerto es un fenómeno de la globalización, y no resulta tarea fácil ser sintético (a la vez que comprensible) para hablar de semejante realidad social. No obstante, aceptamos el desafío y nos embarcamos en el caso de una sociedad altamente compleja, con causas globales para impactos locales.

Ante la magnitud del fenómeno y las cifras de crecimiento económico, participación de mercados y en general desarrollo y globalización asociados al puerto, parece necesario dar cuenta “descriptivamente” de lo que ocurre en el contexto local, ofreciendo con ello una mirada complementaria al dato puramente macro económico. Para comprender cualquier proceso social y cultural, no solo es necesaria la competencia económica, sino que la pertinencia sociocultural también es crucial para pensar el desarrollo, tanto a nivel local, como nacional o global.

Etnografía urbana en San Antonio

La comuna de San Antonio históricamente ha crecido asociada al puerto. Inaugurado este en 1912 por el presidente Ramón Barros Luco, ya constituía un espacio estratégico tanto para la colonia española como para el Estado chileno. En épocas tempranas, vivieron allí las culturas denominadas Bato (500 a.C. al 900 d.C), Llolleo (100 al 900 d.C.) y los Aconcagua (900 al 1470 d.C.), quienes entraron finalmente en contacto con el Inca y con los primeros españoles. Todos estos pueblos desarrollaron faenas de pesca, recolección y distintos niveles de agricultura[2].

Actualmente, la ciudad puerto de San Antonio se ubica en la comuna y provincias de igual nombre, en la V región de Valparaíso, zona central de Chile. A 110 kilómetros de la capital Santiago, se estima que, para el año 2012, el total de transferencia de carga del puerto de San Antonio ascendió a las 12.513.162 toneladas, mientras que las estimaciones para el año 2013 indican que habrá un aumento del 2,1% respecto del año anterior[3]

El puerto trabaja día y noche, y resulta obvio a la observación directa el carácter urbano de su gente. Hay operarios, oficinistas, marinos, cajeros, guardias, taxistas, pescadores, estibadores, profesores, mendigos y todas las personas que podemos encontrar en la densa vida urbana de un puerto. De acuerdo al censo 2012 (preliminar), la comuna tiene 87.697 habitantes, de los cuales más del 90% vive en sectores urbanos. Tanto el censo del 2002 como el 2012 presentan la misma tendencia urbana de la comuna.

En la década de 1990, con el retorno de Chile a la democracia, comenzó una pujante época de economía neoliberal de mercado, caracterizada por la modernización del país y, siguiendo a Wallerstein, por una “mercantilización de todas las cosas”[4]. En ese contexto, San Antonio es declarado como “puerto principal” de Chile y monumento nacional en 1995. Con el pasar de las décadas, el auge económico del país ha repercutido directa y negativamente en la calidad de vida de sus habitantes, transformando a la comunidad local en distintos ámbitos de su forma de vida.

Tres grandes sectores o barrios son los que caracterizan la vida urbana de la ciudad puerto. De norte a sur se encuentran San Antonio, Barrancas y Llo lleo. La ciudad cuenta en su gran mayoría con todos los servicios básicos y es posible encontrar bancos, farmacias, supermercados, colegios, hospitales, medios de transporte público y un “mall” de varios pisos de altura. Este último, ubicado en plena costanera, impide toda comunicación entre el centro cívico y el mar, como si el mercado se interpusiera entre la gente y su mar. En el hay un casino de juegos, pero no existen cines, ni teatros, ni estadios, ni centros deportivos de alto rendimiento o centros de eventos masivos, como tampoco universidades, siendo muy pocos los establecimientos de educación superior.

Los pescadores y el mega puerto: una relación inevitable

El megapuerto se emplaza inmediatamente a un costado de lo que se conoce como el “Puertecito de San Antonio”, lugar donde fueron reducidos los pescadores artesanales tras la construcción del puerto de 1912. Los pescadores de San Antonio son un pueblo con historia, actualmente es posible identificar hasta cuatro o cinco generaciones de pescadores al interior de una familia, y probablemente esto se podría extender más mediante el uso de la memoria. El desarrollo de distintas pesquerías como jurel, anchoveta, sardina, merluza, pez espada o albacora, congrio, corvina, hasta la actual jibia, todas destinadas para el consumo humano, más el desarrollo del buceo bentónico y en general a la capacidad de producción, trabajo, adaptación y resistencia al contexto megaurbano, transforma a los pescadores en un grupo fuerte socialmente, que sobrevive y forma parte del imaginario colectivo del “san antonino”. Se encuentran organizados en la “Corporación Puertecito” que reúne a las cinco organizaciones de base que los representan, y tiene a su cargo la administración de la “Lonja Pesquera de San Antonio”[5].

La realidad de los pescadores artesanales es preocupante. Hacia finales de la década de 1970, sectores industriales de la pesca a nivel nacional comienzan a apropiarse de los recursos marinos mediante artes de pesca sumamente agresivas, como el arrastre o el cerqueo, pero sobretodo a través de la creación de leyes como las de 1979, 1992, 2002 y 2012. Ello conduce a la escasez y a una actual crisis generalizada de los recursos no solo en San Antonio, sino en todo el país. Los pescadores artesanales requieren cada vez de más esfuerzo para obtener los mismos resultados, implicando mayor tiempo, mayor costo y mayor riesgo. La situación en san Antonio es a tal punto insostenible, que mientras en 2000 sacaban, entre peces, moluscos, algas y crustáceos, 36.620 toneladas, en 2009 llegaban a 29.500; si en el 2000 la cantidad de peces era de 29.173 toneladas, nueve años después bajaba a 10.817. Se estima que para el 2010 hubo una baja del 21.5% en los desembarques pesqueros a nivel nacional respecto del año anterior[6]. La crisis está desatada hace años, lo que ha inducido al desarrollo de la pesquería de la jibia en los pescadores locales. La sobreexplotación de los productos marinos y los métodos de la pesca industrial amenazan la actividad no solo de las caletas de la Quinta Región, sino de todo el país. 

Los buzos mariscadores del Puertecito trabajan de forma cada vez más esporádica en buceo, en zonas alejadas de San Antonio hacia el sur. El sindicato de buzos no puede explotar los recursos bentónicos de sus áreas de manejo, pues la instalación de emisarios submarinos a partir de mediados de la década del 2000 y el derramamiento de sustancias tóxicas en la zona para el terremoto del 2010, hacen imposible la comercialización de locos, piures o erizos, debido a que son de mala calidad y están contaminados, poniendo incluso en peligro la vida de quien los consuma[7].

Los pescadores del sector de Llo lleo, quienes practican el ancestral arte de pesca conocido como “chinchorro”, fueron expulsados de la playa, al igual que el resto de la comunidad que iba a disfrutar del balneario, puesto que la Empresa Portuaria San Antonio ha proyectado ahí la extensión del mega puerto, extendiéndose desde el sector de Barrancas hasta la misma boca del rio Maipo. Esta ampliación implicó además la extracción de los sedimentos arenosos propios de la playa, los que fueron lanzados al mar en zonas históricas de calaje de los pescadores artesanales.

El puerto además trae consigo la instalación de industrias y depósitos, entre los que preocupa mayormente a la comunidad el depósito de acido sulfúrico de CODELCO, a ubicarse cercana a la ciudad, sin que exista planificación de riesgos ambientales o una modificación del plan regulador de la comuna. Todo en nombre del desarrollo y el progreso.

De este modo vemos como la presencia del mega puerto es inevitable para los pescadores, así como la presencia de los pescadores es inevitable para el puerto. A pesar de ello, los líderes políticos de la pesca artesanal no logran instalar las demandas del sector para negociar y resistir unidos a la vorágine de la súper modernidad, lo que supone una serie de conflictos y problemas internos.

Palabras finales

A modo de conclusión, quisiéramos exponer tres ideas, una sobre la realidad, otra sobre la metodología y una tercera cercana a lo teórico.

1)      En San Antonio existe un proceso de megaindustrialización del territorio en niveles exponenciales, dado por la modernización neoliberal de Chile y por los procesos de globalización de los mercados internacionales, quienes demandan cada vez más el crecimiento del puerto principal. Asimismo, existe una comunidad local histórica, organizada y activa -donde se insertan los pescadores artesanales- que reclaman derechos y se ven constantemente impactados y excluidos de los beneficios de la súper modernidad. La ocupación de espacios en el territorio, la instalación de nuevas industrias y el daño al medio ambiente impactan fuertemente en la comunidad, siendo los pescadores artesanales uno de los que más resienten dichas transformaciones.

2)      En términos etnográficos, realizar trabajo de campo en un contexto urbano resulta diferente a realizarlo en un contexto rural. La realidad urbana está cargada de una alta densidad de relaciones sociales y con la presencia de condiciones, circunstancias y servicios muchos mayores. La preparación logística en términos prácticos ha sido distinta. La metodología también cambia, porque los sujetos sociales son distintos y las herramientas deben adaptarse. Finalmente, la psicología del etnógrafo debe preparase para diferentes tipos y cantidades de estímulos, ya sea en uno u otro contexto. En este sentido la aproximación al campo de estudio ha sido distinta, por cuanto este último constituye un “contexto pesquero súper moderno, urbano, megaindustrial”. Acostumbrado al trabajo de campo rural, y considerándome un sujeto eminementemente urbano, en este caso la relación etnográfica ha pasado de ir de lo urbano a lo rural, a un nuevo tipo de aproximación: de lo urbano a lo súper urbano, e incluso de lo urbano a lo megaindustrial.

3)      En los estudios sociales del mar se entiende que, tanto asentamientos costeros tempranos, indígenas, como en las caletas pesquero artesanales, estos han sido emplazados en los lugares más estratégicamente óptimos en un territorio dado. Sabemos además, que dicha decisión no proviene de una casualidad u origen divino, sino que proviene del profundo conocimiento que manejan y han desarrollado este tipo de comunidades en la historia. Navegación, carpintería, buceo y las más diversas y sustentables artes de pesca, dan cuenta de una compleja red de conocimientos y significados que hablan de una “cultura de la pesca artesanal”. En este contexto, resulta inevitable la relación entre la instalación de puertos y la continuidad de los pescadores, pues deben convivir en espacios comunes. Es inevitable porque los pescadores artesanales están desde antes de la modernización en dichos lugares, por lo que tienen un derecho consuetudinario. Por otra parte, los procesos de modernización y desarrollo no se detienen a la luz de las realidades locales, por lo que hay que conducirlos de acuerdo a cada contexto. El desafío entonces es dar cuenta de tales procesos y relaciones sociales y buscar mecanismos adecuados para la mitigación de impactos locales de fenómenos globales.


[1] Egresado de Antropología, UAHC. Coordinador regional IV región GIPART Proyecto NTI “Estudio comparativo de la trayectoria en la implementación de Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) en la IV, V y VI región. 2006-2013”

[4] Inmanuel Wallerstein. “El capitalismo histórico”, 1983. Disponible en: http://www.slideshare.net/pedromedinacharavia/wallerstein-immanuel-el-capitalismo-historico

[7] No existen datos disponibles al respecto, la realización de una evaluación científica de este punto se hace sumamente importante.


Origen y futuro de las Amerb’s de Puertecillo

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Por Natalia Chávez & Belén Frez[1]

Según nos comenta el alguero y miembro del sindicato de pescadores Artesanales de Puertecillo, don José Ríos, el Área de Manejo de Quintay fue en algún momento la mejor AMERB de Chile y reconocida como tal en Congresos de Pescadores Artesanales llevados a cabo por los años 90′. Para ese entonces ya existía el sindicato de Pescadores Artesanales de Puertecillo, pues este tiene sus inicios en el año 1987, pero su organización y la distribución de las áreas y los recursos no estaban amparadas por preceptos legales. Fue con el ejemplo de la AMERB en Quintay que se decidió como sindicato adscribirse a las AMERBs: Fue allá donde nos dimos cuenta de cómo funcionaban las cosas, de los congresos  sacábamos las experiencias para organizarnos nosotros mismos porque ahí contaban como trabajaban en otros sindicatos.

 

¿Cuáles creen que han sido los problemas más recurrentes en la conformación y funcionamiento de estas áreas de manejo?

 

De todas formas, ha sido como una empresa, han habido sus pros y sus contras.  Los problemas que se han tenido en la organización tienen más que ver con personas externas: de San Antonio que vienen a sacar recursos que no les corresponden. Hay otras áreas de manejo que las cuidan de noche, que le pagan a un cuidador, incluso armado… acá no, entonces pasa que a veces vienen de otras caletas.

 

¿Y eso se fiscaliza?

 

Antes fiscalizaba el SERNAPESCA, pero no es muy rápido el sistema porque tienen que venir de allá, medir el loco, el cochayuyo, estudiarlo… entonces uno pierde igual el recurso. Esas son las desventajas que tiene el Área de Manejo, que uno está cuidando y vienen de otro lado y se lo lleven para otro lado, en vez de devolverlo al sindicato sin poder aprovechar lo que nosotros mismos pagamos.

¿Cuánto es lo que deben pagar?

 

Una vez que ya está todo listo se paga una especie de patente al principio, pero después, claro… hay que seguir pagando otros estudios que hay que hacer. Entonces al final “plata plata” y poco “dentra”. Por ejemplo, nosotros el loco no lo aprovechamos… por una  parte, nosotros ya estamos avanzados en edad como para sacarlo nosotros mismos y lo otro, es que quienes lo aprovechan son los jóvenes, los buzos jóvenes.

 

Lo bueno, es que uno estando organizado puede postular a distintos proyectos buenos, también acá se han hecho varios proyectos buenos. Postulamos a unos cursos para hacer espineles para el congrio, ahí nos enseñaron las técnicas para hacerlo. Nos pasaban los materiales, nos regalaron unos GPS. Ahora está en curso el proyecto de una caleta. Esta ya está decretada pero en realidad falta mucho todavía, años. Lo que pasa es que en todas partes es lo mismo, los pescadores tienen que andar pidiendo permiso para acceder a la caleta que está en un terreno privado y siempre ellos quieren su parte en el mar también y no reconocen los derechos de los pescadores. Pichilemu ha tenido grandes problemas por esto. En todos los congresos que yo fui, en todos, el grave problema era ese, con los privados, con los dueños del fundo que no permiten el acceso y eso no corresponde porque existe una ley, nosotros hemos ido a varias partes peleando por la Ley de Pesca. Aunque ahora puede ser que se tomen más en cuenta a los pescadores, porque ahora incluso algunos fundos los han expropiado y han hecho caminos… pero falta harto todavía. El problema es que nosotros colindamos con la hacienda Topocalma. Ahora al fundo le exigen que nos den la pasada porque se presentaron unos documentos que dicen que por donde necesitamos pasar son bienes fiscales, eso se logró y hubieron algunos problemas con ello, ahora como los presionaron están haciendo un camino alternativo.

Pero en realidad, nos cuenta don José Ríos, lo que está pasando en Puertecillo es algo que suponemos ocurre a lo largo de todas las caletas de pescadores artesanales de Chile. Existen proyectos en curso en la localidad, logrados gracias a Patricio Martínez, funcionario público en SERNAPESCA quien los orienta respecto al modo en que se presentan los proyectos y su postulación. Sin embargo, respecto a las aspiraciones de los propios pescadores sobre su trabajo, existe cierta desesperanza.

Acá alguna vez hubo 3 botes. Sacaba la reineta, el congrio, la corvina… pero le faltaban hartas cosas. Faltaba que nos asesoraran, que nos enseñaran a pescar así y no hubo ese interés de parte de la gente. Ahora no hay ningún bote, por eso, en realidad no se justifica la caleta. El problema es que aquí, como usted ve, la mayoría somos adultos mayores, ya no hay gente que pueda trabajar en esto… son muy pocos los jóvenes que hay. Para sacar el bote de la orilla a la mar hay que sacarlo a pulso, a pura fuerza y colocándole palines y palos redondos para de alguna forma, rodar el bote. No hay los recursos humanos para entrar ni sacar botes ni todo el trabajo que significa salir a la mar, también pasa lo mismo con el cochayuyo.

 De esta forma, una de las grandes problemáticas observadas en la localidad de Puertecillo ha sido justamente esta: La alta tasa de población adulto mayor y la baja tasa de población joven. Esto ha significado un retroceso respecto a las posibilidades de avanzar con la pesca artesanal en la localidad, pues a pesar de la ejecución de proyectos que faciliten la extracción y traslado del recurso, realmente cada día disminuye la cantidad de personas que se dediquen al oficio de la recolección subsumiendo a la población local en una total desesperanza respecto al futuro de su propio trabajo.


[1] Estudiantes de Antropología, UAHC. Etnógrafas GIPART Proyecto NTI “Estudio comparativo de la trayectoria en la implementación de Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) en la IV, V y VI región. 2006-2013”


Trashumancia y permanencia de buzos mariscadores de Los Vilos al sur de Chile. 1980-2000

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Por Rodrigo Díaz Plá[1]

  

Luego del golpe militar ocurrido en Chile el año 1973, el gobierno de facto, a partir de la apertura a los mercados internacionales y nuevos tratados económicos principalmente con Asia y USA, impulsó políticas de exportación de los recursos extraídos en distintos territorios del país[2]. Los recursos marinos no fueron la excepción, y progresivamente aquellos recursos que habían presentado un estable ciclo productivo y comercial, como el loco (Concholepas concholepas) y el erizo (Loxechinus albus) por poner un ejemplo, explotaron en diversos booms económicos que provocaron procesos socioeconómicos de alto alcance en nuestro país. Muchos de estos procesos se les denominaron fiebres[3] (Fiebre del loco, fiebre de la merluza austral, fiebre de la luga, etc.), y como tales tuvieron expresiones diversas de carácter no tan solo económico, sino que también implicancias en términos socioculturales, políticos y territoriales. Una de estas expresiones fue el desplazamiento de grandes masas humanas a la siga de mercancías marinas a territorios lejanos de sus hogares. El caso de Los Vilos es quizás paradigmático en este sentido, puesto que gran población de pescadores artesanales y buzos mariscadores se trasladaron tanto hacia el sur como al norte buscando recursos marinos de importancia comercial para su venta.

 

Cabe aclarar al lector, antes de comenzar a leer estas líneas, no es pretensión de este breve reportaje caracterizar todas las impresiones de estos viajes y travesías de pescadores y buzos vileños, sino más bien ilustrar el flujo poblacional provocado por los procesos socioeconómicos ligados a la mercantilización de los recursos marinos, por un lado, y por otro a la exportación de estos mismos. Estos flujos fueron expresados en trashumancias y permanencias, como dice el título. Las primeras como verdaderas travesías por miles de kilómetros. Las segundas, como parte del proceso, pero con estadías permanentes en lugares lejanos al hogar.

 

De trashumantes febriles y tradicionales

 

Los buzos vileños, portadores de una rica tradición de bordemar y especialmente relacionada con el loco, no dudaron en viajar junto a embarcaciones medianas y pequeñas para explotar este molusco en la década de 1980. Miguel Lobos, vileño, hoy pescador de Punta de Choros al norte de la Región de Coquimbo, nos comenta:

 

“Junto con un grupo de buzos de Los Vilos partimos hacia el sur, a la isla de Chiloé. Desde ahí, empezamos a subir, haciendo escala en distintas caletas sacando el loco y otros mariscos”

 

Y es que en la llamada “Fiebre del loco” no tan solo la demanda internacional por parte de los mercados asiáticos había aumentado, sino que también los precios habían aumentado y la abundancia del recurso hacía ganar mucho dinero a quienes extraían y vendían estos productos. El mismo Miguel nos dice:

 

“Allá se ganaba plata altiro, en un día te hacías un montón de plata, llenabas un bote de locos”.

 

Don Luis Ortiz, pescador de Caleta  Cascabeles al sur de Los Vilos, también nos cuenta sobre este proceso desde una perspectiva más crítica:

 

“El pescador vileño fue destructivo. Nos fuimos todos al sur a la siga del loco, pero cuando ya había poco aquí. De ahí nos fuimos para allá a los canales del sur, luego a Chiloé y así recorriendo por el sur con otros buzos en donde hubieran más.”

 

Ismael Guzmán, pescador de Caleta Chungungo, al norte de la Región de Coquimbo, es vileño de origen:

 

“Como pescadores no cuidamos el recurso. Fuimos para la fiebre del loco adonde hubiera el recurso y lo sacamos. Yo anduve por el sur buceando, para Chiloé y los canales. También anduve por Carelmapu, en la Región de Los Lagos. Pero también anduvimos sacando erizos, lapas y otros recursos, lo que viniera.”

 

La trashumancia por la búsqueda de recursos marinos, funciona en este caso como parte fundamental de la cultura del pescador artesanal de la Región de Coquimbo, y particularmente del pescador vileño. Esta es probablemente una de las características históricas más patentes, y que se ha contrapuesto con la implementación de límites regionales para la pesca a través de la legislación vigente, limitando el acceso y movimiento histórico que los pescadores han tenido por siglos. La existencia de diversos trabajos arqueológicos en la zona (Jackson, 1996; Baez, 2003; Falabella, 1991; Jerardino, 1992; entre otros) no solo han mostrado una alta explotación del recurso loco, sino que también una profunda conexión entorno al mar, el bordecostero y sus recursos, que como sabemos, no son estáticos y la mayoría presenta una notable movilidad. Este es un dato no menor si se concibe la actividad pesquera artesanal actual en esta zona como un continuum de tradiciones culturales prehispánicas, dando luces además de las motivaciones trashumantes de estas poblaciones.

 

De permanencias lejos de las raíces o el arraigo extrañado.

 

Pero la trashumancia no solo llevó a pescadores artesanales de Los Vilos a largas travesías con un futuro regreso a sus tierras. Por el contrario, muchos pescadores vileños quedaron en “el camino”, instalándose o formando caletas en las costas del sur de Chile.

 

“En Ancud y los sectores cercanos, estaba lleno de buzos y pescadores vileños. Todos ellos trabajando el loco. No se cuantos habremos sido, pero algunos nos vinimos, pero muchos se quedaron allá trabajando y haciendo sus vidas.”

 

Las permanencias no solo determinaron una nueva forma de habitar los espacios, sino que además ambientarse y modificar estilos de vida, que en el caso chilote distan mucho de la vida marina existente en Los Vilos.

 

Francisco Ther y Claudio Gajardo (2011) señalan que una de las motivaciones para la instalación definitiva y permanente de poblaciones venidas del norte en el sector de Ancud y sus alrededores, fue la predominancia de recursos pesqueros, principalmente conocidos para el periodo de la “fiebre del loco”. Pescadores de Caleta Las Conchas en Los Vilos reafirman esto:

 

“Cuando se trabajó el loco y hubo la fiebre que le llaman, mucha gente viajó al sur. Familiares de nosotros se instalaron en caletas de Chiloé y se quedaron allá por que el recurso era mucho.”

 

Sin embargo, algo que Ther y Gajardo mencionan, es la relación entre los diversos saberes lo que se pone en enfásis al conversar sobre la permanencia con los pescadores vileños. El pescador nortino traía consigo un conocimiento sobre el mar distinto al que existía en Chiloé, y como muy bien mencionan los autores es en este proceso de contacto cultural en que el saber chilote, más ligado a la tierra, se conjugó con el saber vileño y/o nortino.

 

“En Chiloé muchos aprendimos el tema de estar bajo la lluvia, de hacer un fuego para calentarnos. Acá en Los Vilos cuando íbamos a hacer eso, o acampar, nunca. Eso sí, hartos cabros de allá también aprendieron a bucear con nosotros. Se subieron al bote y con compresor los tiramos al agua no mas.”   

 

Palabras finales

 

Para las fiebres económicas de recursos marinos ocurridas en Chile, y que tuvieron alto impacto a nivel local y nacional como la “fiebre del loco”, podemos observar ciertas características que se hacen comunes. Una de ellas es la trashumancia, provocada tanto por el fervor mercantil como también por una tradición de movilidad como hemos visto; y por otro lado la permanencia lejos del lugar de origen, con una mixtura entre el arraigo a la tierra abandonada y adaptación al nuevo medio en que se habita. Estos efectos e impactos socioculturales, son unos entre tantos otros que son identificables en las poblaciones costeras en el proceso ocurrido a partir del contexto político-económico vivido en Chile post Golpe de Estado. Es tarea de las Ciencias Sociales en general poder desentrañar y relacionar estos procesos disgregados para entender las problemáticas que ocurren, tanto en los contextos locales de nuestras comunidades costeras, como también en la generalidad del país.

 

Bibliografía

 

  • Guajardo, C & Ther, F. (2011). Saberes y prácticas pesquero-artesanales: Cotidianeidades y desarrollo en las Caletas de Guabún y Puñihuil, Isla de Chiloé. En Revista Chungará. Vol. 43. 589-605.
  • Baez, P., Arata, J. & Jackson, D. (2004). El loco Concholepas concholepas (Bruguière, 1789) (Mollusca: Gastropoda: Muricidae) como recurso durante el Holoceno Temprano-Medio en Los Vilos, Chile central. En Investigaciones Marinas, Vol. 32. 2004. Pp. 107-118.

 

 

 

 


[1] Egresado de Antropología, UAHC. Coordinador regional IV región GIPART Proyecto NTI “Estudio comparativo de la trayectoria en la implementación de Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) en la IV, V y VI región. 2006-2013”

[2]    Este tema ha sido tratado en extenso en la investigación realizada por GICSEC el año 2010.

[3]   Cristian Morales P., antropólogo, ha trabajado este tema en su tesis de pregrado, la que puede ser consultada en la página de GIPART en la sección Documentos.